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Fiesta Sexhum - Una casa de artistas y civiles kinkys

  • Foto del escritor: Laura Guardincerri
    Laura Guardincerri
  • 21 oct 2025
  • 6 Min. de lectura

Entrar por la puerta del Maquinal la noche de Fiesta Sexhum  y sentirme como en casa… Una casa de artistas y civiles kinkys… ¿qué mejor casa que esa?!


Hola por acá, hola por allá, abrazo por acá, abrazo por allá.

Manos a la obra: armar la cabina y que comience el show:

Un desfile de gente del bien, dándolo todo en el outfit, en la actitud sensual y en la buena onda.  Abundan los “muchaas gracias”, los “me gusta lo que hacés”, y demás halagos. Asi que siempre quedo toda pipona rodeada de tanta gente del bien… 


 —¿Quieren golosinas? Trajimos para hacer “dulce por un beso”...  O espera no me acuerdo bien, pero a vos no te gustan las chicas, ¿o sí?”— me preguntó una divina total que pasó por la cabina.

—Sí, me gustan algunas chicas, pero mientras estoy trabajando en la cabina no doy besos. (Se lo dije con mi voz más suave, sonriendo; con más cariño que como se lee esa frase.)

Aun así, agarré la golosina. Le quedé debiendo el beso… Más tarde, ya fuera de servicio, hubo besos de otras bocas... a las que ya llegaré luego a relatar…


Estuve pensando sobre mi orientación sexual —siempre lo pienso un poco cuando me enfrento a si me interesa un mujer— Porque no nos enseñaron y no esta visibilizado ser bisexuales, y siento que recién de adulta voy entendiendo —de a poco y casi por casualidad— cómo es la cosa.

La única definición que me cierra estos días es que sí: soy biSEXUAL.. Me he calentado con mujeres, he tenido sexo que disfruté con mujeres… pero no soy biROMANTICA (término que acuñó mamá Casquet). Nunca desarrollé un apego afectivo, una necesidad de continuidad sexo-afectiva con ninguna mujer… Por eso: biSEXUAL, sí. Estoy en esa… Lindo compartir toda esa suavidad que suele darse con ellas: desde los besos hasta las pieles. Me gusta sentir sus tetas contra mi cuerpo, en mis manos o en mi boca.  Me gusta la energía distinta que circula cuando hay una presente en un trío o en alguna grupal… Pero hasta ahí llego. Algo que aprendí hace no tanto es que en la bisexualidad también se puede dar así, tan asimétrica, entre el deseo y las emociones que se despiertan por un género o por otros.


Seguí trabajando unas horas mas después de mi breve momento de confusión bisexual … 

La buena onda seguía presente en cada quien que pasaba por mis fotos o se acercaba a saludarme. Tan así, que el tiempo se me pasó muy rapido y de pronto ya era hora de cierre de la cabina… y de arranque del momento fiesta.  Cierre de cabina es la hora de apertura a recibir besos…


Con mi asistente / gran amigo / perra fiel y su novio, fuimos hacia la pista. El novio de mi querida perra llevó unos lentes que, al ponértelos, te dejan drogradx sin consumir sustancia alguna: luces multiplicadas, difuminadas, todo moviéndose en un juego de reflejos. En eso estaba cuando me ayudaron a aumentar el efecto: mi queridísimo Aro me agarró la cabeza y la movió al ritmo de la música, para viajar un rato. Y en medio de eso, una genia —que no sé por qué razón tenía una bola de cristal— la puso frente a mí para jugar con las luces, y que yo viera el efecto que se producía con la contraluz y esas gafas. Y así tuve mi pequeño viaje drogui, gracias a la gente genial que se cruza en estos espacios.


Después de eso, bailé un rato con mi asistente del bien y su novio. Y de pronto, frente a mí, vi a mi amigo… mi “Secretaria”. Él en las fiestas del palo, suele vestirse con un vestido y unas medias de red que eran mías, y como lo usó justo el día que me asistió, así nació uno de sus sobrenombres: “mi secretaria”. Lo vi ahí, y como ya estaba con ganas de besar —y con él hay confianza— fui directo hacia él. Pero no lo besé de una, porque con él somos más juguetones que eso…

Primero lo acaricié por toda la espalda, repitiéndole lo que siempre le digo:

 —Tu piel es tan suave, sabés que me encanta…

Con nuestras caras enfrentadas, nos movíamos un poco, en ese juego de franeleo y toqueteo, sin besarnos todavía. Bese primero su cuello, lo recorrí un poco más con las manos, metiéndolas por debajo del vestido…  Y cuando ya estábamos lo suficientemente calientes, ahí sí, chocamos las bocas con ganas, en un chape húmedo e intenso.

Ahí quedamos un rato, entre besos y manoseos. En algún momento, me fue llevando hacia las gradas, donde estaba una chica con la que él también juega a veces —porque ningún boludo, mi secretaria— y ahí quedó, manoseado y besado por las dos.

La otra chica no es alguien que me guste ni un poco, así que estuve un rato en esa, pero después me abrí de la situación. 


Mi secretaria había llevado a la fiesta a un amigo, y en algún momento nos presentó; este muchacho se me quedó charlando un rato… Charla clásica: si le gusta la fiesta, si ya había venido, ¿ Sos cordobés no? por el acento… algunas preguntas que me hizo él a mí… Por un momento estuve por alejarme de la charla, pero él me volvió a traer a la cosa. Me hablaba cada vez más cerca… y yo me quedé ahí, cerca… No sé qué dijo, no sé qué dije, pero fue a buscar mi boca y le respondí de una el beso que me metió. Me había despertado deseo. No sé exactamente qué lo despertó, o quizás eran simplemente las ganas de esa noche: Estaba con ganas de besar, y a beso regalado…

Resultó, de pura suerte, que besa muy bien. Y mejor aún: que besa con todo el cuerpo, con deseo. La cosa fue subiendo de tono. Las caderas moviéndose, buscando ese ritmo… Sus manos empezaron a jugarse más en mi escote, cada vez más… En un momento me susurró que tenía curiosidad por verlas más. Cada tanto bajaba un poco el corpiño, aunque mi outfit estaba tan armado que no iba a sacarlas tan fácil, y yo no iba a ayudar. Que acumulara ganas era mejor en ese momento, más deseo latente expresandose en el cuerpo…

Las besó hasta donde llegó, e hizo un movimiento que repitió un par de veces y estuvo muy bien: con la lengua fue  desde el escote hasta el cuello, para terminar el recorrido en la boca. La realidad es que con buenos chapes me caliento siempre, y esta no fue la excepción. Después de esos besos con todo el cuerpo, charlamos un poco y me fui a hacer algunas cosas por la fiesta.  No llegamos a mucho con él, aunque caliente como estaba podría haberme mandado a más. El muchacho resultó muy “meh”: poco genuino, más chamuyero que auténtico.  Es muy nuevo en estos espacios, así que todavía no se le pegó el buen trato, ser considerado, y la genuinidad que son moneda corriente entre quienes ya son habitués de las SH y espacios similares.


Al salir de la pista me crucé con mi perra y su novio. Les di para el Uber —ya se iban a disfrutar de a dos (o de más quien sabe con ellos)—. Después me crucé al productor genio, que en un segundo me solucionó algo que necesitaba. Le dije: 

—Vos, productor estrella, estás siempre ahí mágicamente cuando se te necesita. Abrazo sonrisas y a seguir por ahí …

Paréntesis: No saben la gente del bien que está detrás de la organización. Demasiado del bien son. Si supieran las cosas que se conversan, las ideas e ideologías que lxs impulsan, cómo se preocupan por la gente desde el nivel más humano…


Cuando volví a la pista, me crucé otra vez al cordobés y a mi secretaria, que andaban de a chapes. También me cruce unos segundos a una divina total con la que salí hace unas semanas, que siempre me regala alguna palabra linda y miradas dulces.

Y en eso estaba, caminando por la pista, cuando crucé a otro de mis sexhumers favoritos: uno muy del bien, que siempre que me lo cruzo me parece no solo atractivo, sino una muy buena persona y un genio total—y eso es, en verdad, lo que lo hace realmente atractivo—.

A mí me gusta, y mucho, la gente que es buena gente. Que es noble… Hablando de esto mismo con mi secretaria, le decía: ando con la vara muy alta sobre con quién me comparto, sobre todo sexualmente. Mi pequeño entorno de gente más cercana hoy día son realmente buenas personas…

Cuestión que este sexhumer buena gente vino a mi —yo pensé que para darme un abrazo—, pero resultó que venía a besarme. Encantada recibí ese beso.  Besa rico: mucho más suave y amistoso que un beso deseante de sexo… Y yo le estoy tomando el gustito al chape amistoso, a decir con ese gesto: “me caés bien, acá la libertad sexual abunda, así que ¿por qué no expresarnos así con chapes amistosos?”.

Fue el último beso de la noche. Alguna charleta más con amigues de la fiesta, Uber, y a mi cama a dormir feliz, como buena +40 a la madrugada después de un fiestón, también disfrutar mucho la llegada del descanso…


 
 
 

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